Los Angeles Times

14 de julio de 2008

Gobernador Schwarzenegger, muéstrenos el fraude

El programa de Servicios de Apoyo en el Hogar (IHSS, por sus siglas en inglés), ¿realmente desperdicia dinero del estado?

Por Deborah Doctor

El gobernador Arnold Schwarzenegger ha hecho del fraude en el programa de Servicios de Apoyo en el Hogar un asunto presupuestario, a la vez que el estado trata de solucionar su crisis financiera.

El programa en el hogar brinda cuidados esenciales a 430.000 californianos de bajos ingresos en su propio hogar, para que no se vean obligados a vivir en instituciones o en la calle. Este programa es a menudo considerado, incluso por Schwarzenegger, como la clave para mantener a los californianos fuera de residencias de cuidados, lo que le costaría mucho más al estado.

Todos estamos en contra del fraude, ¿pero de qué habla Schwarzenegger exactamente? ¿Qué cantidad exacta del dinero del programa se desperdicia en fraude?

Al parecer, el gobernador no se decide. Hace un par de años, estimó que se trataba de un 10%, por lo que el estado gastó miles y miles de dólares en capacitar nuevamente a los trabajadores sociales del condado, quienes evalúan a los consumidores del programa. Después de realizar visitas en los hogares, los trabajadores sociales descubrieron que la gran mayoría de los californianos que recibían asistencia eran elegibles y necesitaban los servicios.

El 2 de julio, el gobernador dijo en una conferencia de prensa que “nuestro programa de Servicios de Apoyo en el Hogar está plagado de fraude”. Un día después, en un artículo de opinión en este periódico, escribió: “Si bien esta clase de abuso de los dólares de los contribuyentes no es desenfrenado, sabemos que existe”. Y la semana pasada, basando sus números en lo que “algunos dicen”, Schwarzenegger estimó que el 25% del programa IHSS es un fraude.

En su artículo de opinión y en respuesta a las preguntas de seguimiento sobre el fraude en los cuidados en el hogar, el gobernador se refirió a informes recientes del gran jurado de seis condados que llegaron a la conclusión de que no hay protección contra el fraude en sus programas. Citó a prestadores de cuidados que cobran cheques utilizando diferentes alias o que informan más horas de trabajo que las trabajadas realmente, y sostiene que una mayor vigilancia le ahorraría al estado cientos de millones de dólares en tan sólo este año.

¿Pero dónde están los detalles?

Un periodista del Contra Costa Times inspeccionó esto más de cerca. Según un relato del 8 de julio, en el condado de San Bernardino, de 19.798 beneficiarios del IHSS, el gran jurado descubrió que había alrededor de 60 casos de fraude por año derivados por los investigadores. El periodista James Koren señaló que aunque se comprobara que los 60 casos se tratan de fraude, eso daría una tasa del 0,3%; no precisamente una “gran cantidad de fraude”.

Por otro lado, el condado de Sacramento informó que durante el año fiscal 2006-2007 se denunciaron 397 casos, de un total de 17.735, en los que se sospechaba fraude, lo cual representa una tasa del 2,2%. De estos casos, 31 se admitieron para dar inicio a acciones legales, lo que representa una tasa del 0,2% de fraudes enjuiciables.

En el condado de Los Ángeles, el fiscal de distrito recientemente sostuvo que, por ser el condado más grande al contar con 200.000 consumidores de Servicios de Apoyo en el Hogar, L.A. tiene el mayor número de abusos. Sin embargo, la Comisión de Servicios Sociales Públicos de Los Ángeles revisó una investigación del año 2008 del gran jurado y descubrió que carecía de suficiente documentación y que no había “ninguna prueba que respalde las acusaciones”.

Lo que nos lleva nuevamente al gobernador. El gobernador mencionó una situación desafortunada, a la que llamó fraudulenta: un hijo, el encargado de los cuidados de su padre en el hogar, que brindaba cuidados pésimos. Entiendo el punto, pero en realidad esto es más que nada un ejemplo de abuso a personas mayores y no de fraude que les cuesta dinero a los contribuyentes. Esto se debe a que nadie alega que el padre no era elegible o no le correspondía recibir el servicio. Incluso si el estado hubiese descubierto el abuso e interrumpido el pago al hijo, esto no hubiese puesto fin a la necesidad de ayuda del padre.

Si el gobernador quiere encontrar y eliminar el fraude, y proteger a las personas mayores y a las personas con discapacidades, debe proceder basándose en pruebas y no en cálculos infundados.

Debe ser honesto en cuanto a los elevados costos de las medidas propuestas contra el fraude, como su sugerencia sobre el programa masivo de huellas digitales para los encargados de prestar cuidados y los beneficiarios. Puede que ello ayude a prevenir un poco de fraude, pero debería mostrar el análisis del costo-beneficio que demuestre que ese programa ahorra dinero.

Por último, debe dar marcha atrás con los recortes que redujeron el número de trabajadores sociales en el condado y de servicios de protección para adultos y de defensores de los habitantes del condado, que son los “primeros en responder” en casos de fraude y abuso, y utilizar la misma diligencia contra todos los prestadores, incluso las residencias de cuidados, donde hay documentación meticulosa sobre muertes y abusos innecesarios.

No debe destacar solamente a los californianos que necesitan asistencia para vivir en el hogar y a las personas que las ayudan a mantenerse seguras.

Deborah Doctor es defensora legislativa de Disability Rights California, la agencia del estado por orden del congreso para la protección y defensa de los derechos de las personas con discapacidades.