Sacramento Bee

30 de Mayo, 2010

Mia Rogers, 7 años, sostiene un dibujo que hizo de la enfermera Teri Pond. Durante sus primeros seis años de vida, Mia padeció hipotiroidismo sin diagnosticar, pero ahora ya se encuentra bien. Con alegría, Pond afirma: “Es por esto que hago lo que hago”. Los padres de niños “delicados desde el punto de vista médico” están por perder la ayuda del Condado de Sacramento

Por Cynthia Hubert

Gracie Lynn Johnson nació con algunos problemas médicos devastadores, y con una madre sobrecargada de problemas psicológicos.

Todo se acumuló a una tragedia.

Gracie falleció y su madre está presa en el Condado de Sacramento, acusada de desatención agravada de un menor.

El escenario es demasiado común para las autoridades que investigan y registran casos de fallecimiento de niños en el Condado de Sacramento. Según afirman, los niños “delicados desde el punto de vista médico”, como Gracie, son altamente vulnerables.

De acuerdo con el Equipo de Revisión de Muertes de Menores del condado, de los 67 jóvenes que fallecieron por abuso o abandono entre 2004 y 2008, 16 eran delicados desde el punto de vista médico, con afecciones crónicas o necesidades de atención médica especiales.

“Estos niños dependen 100 % de sus padres” para sobrevivir, comentó Angela Rosas, pediatra de Sutter Health y miembro del equipo de revisión de muertes. “Debido a sus condiciones, los padres pueden estresarse y sentirse frustrados. Probablemente por este motivo, estos niños corren ciertamente un mayor riesgo de ser víctimas de descuidos y abusos”.

Más aún, otra fuente vital para los jóvenes delicados desde el punto de vista médico está a punto de romperse.

Desde el 1.° de Julio, si los recortes presupuestarios propuestos se convierten en realidad, el Condado de Sacramento eliminará su programa de cuidados de salud pública para los padres necesitados.

Desde 1998, el programa en el cual los enfermeros visitan a familias con niños delicados desde el punto de vista médico, sufrió una reducción de 30 a 2 enfermeros, indicó la funcionaria de salud pública del condado, Glennah Trochet. Ya está prevista la eliminación de los puestos restantes.

“En la situación en que nos encontramos en este momento, sólo podemos ver a las personas más enfermas”, comentó Bernice Walton, directora de enfermería de salud pública del condado. “Sabemos que enviar enfermeros a los hogares salva vidas y ahorra costos. Creo que ahora tendremos un mayor índice de lesiones y muertes, y una mayor cantidad de estos niños muy enfermos en los hospitales y salas de emergencia”.

Una mamá de Sacramento, Rene Rogers, da crédito al programa por llegar al fondo de un problema de salud que podría haber provocado una lesión cerebral y causado la muerte de su hija Mia.

Durante sus primeros seis años de vida, a Mia no le diagnosticaron hipotiroidismo, un trastorno hormonal que la debilitó y frenó su crecimiento. Sin tratamiento, esta afección puede causar discapacidades de aprendizaje, retraso mental, e incluso estado de coma y la muerte.

“Mía estaba muy delgada. Comía sin ganas. Todo lo que deseaba hacer era dormir”, recuerda Rogers. “En la escuela la trataban como a un bebé y a ella no le gustaba eso”.

Recién cuando la enfermera de salud pública Teri Pond realizó una visita el año pasado para ver el estado del hermano menor de Mia le pudieron diagnosticar su afección y ella comenzó un tratamiento. Ahora, Mia es una niña normal, aunque pequeña, de 7 años.

“Teri continuó a pesar de los obstáculos del sistema y obtuvo lo que necesitábamos”, mencionó Rogers, quien tiene 6 niños en su casa. “Estamos infinitamente agradecidos”.

Gracie Lynn Johnson no tuvo la misma suerte. Casi un mes después de que las autoridades descubrieran el cuerpo en descomposición de la niña en el apartamento de Rancho Cordova, todavía no resulta claro si su familia recibía algún tipo de ayuda o supervisión.

Estaba previsto que los Servicios de Protección para Niños visitarían a la familia, pero un error en la comunicación entre dicha agencia y el Departamento del Alguacil demoró la investigación de un posible abandono. Cuando finalmente un trabajador social de los Servicios de Protección para Niños visitó la vivienda, ya era demasiado tarde.

La madre del bebé, Jennifer Blanchette, necesitaba ayuda psicológica, comentó un pariente que se rehusó a brindar detalles. Su vivienda estaba desordenada, indicó el Departamento del Alguacil, señalando que ella estaba agobiada con su situación.
La familia podría haber calificado para, al menos, uno de los varios programas diseñados para ayudar a los padres a cuidar a niños con problemas médicos. El Departamento del Alguacil indicó que Gracie nació con varias complicaciones, entre ellas hidrocefalia, o agua en el cerebro.

Cuando un niño nace con problemas médicos severos, los hospitales suelen asignar un trabajador social a la familia. Los trabajadores sociales pueden remitir a los padres al condado para que se les asigne un enfermero de salud pública, afirmó Walton. Sin embargo, en los últimos años, el programa ha tenido que aceptar únicamente los casos más complicados, y cada enfermero debe atender cerca de 40 casos al mismo tiempo.

Por lo general, los enfermeros visitan el hogar de las familias, evaluando la condición y el desarrollo del niño, supervisando su nutrición y crecimiento, y enseñando a los padres cuáles son las herramientas esenciales, tales como alimentación y atención médica básica.

Si la familia necesita más ayuda, los enfermeros pueden ayudarla a contactarse con programas tales como los Centros Regionales del estado, que ofrecen atención a infantes y niños pequeños con discapacidades o retrasos en el desarrollo. Otro programa, Servicios para los Niños de California, brinda y paga los costos de la atención médica, los equipos y las terapias de rehabilitación para niños cuyas familias no pueden hacerlo.

Las autoridades indicaron que debido a problemas de privacidad, no pudieron comentar si la familia de Gracie Lynn Johnson estaba utilizando los servicios ofrecidos por alguno de los programas.

No obstante, señalaron que no se puede imponer un programa a los padres, a menos que se sospeche de situaciones de abuso o abandono.
“Los servicios son voluntarios y los padres no pueden verse obligados a aceptarlos”, comentó Nancy Lungren del Departamento de Servicios de Desarrollo.

Roger, la mamá de Sacramento, mencionó que no dejó escapar la posibilidad de obtener ayuda para Mia y su hijo menor Essiah, quien también tenía retrasos en el desarrollo. Una casa atiborrada de niños puede ser muy estresante, afirmó.
En un principio, continuó, Pond “era simplemente alguien nuevo en la casa, una extraña. Pero, luego de un tiempo, no podíamos esperar a verla. Era mucho más sencillo para nosotros que ella viniera a casa, en lugar de tener que cargar a todos los niños en el automóvil” para ir al consultorio del médico o la agencia, indicó.
Mia es un “milagro”, mencionó Pond, quien dio a la niña un abrazo y le obsequió una muñeca nueva en una de las últimas visitas. “Es por esto que hago lo que hago”.

Pero a medida que los recortes presupuestarios continúan perjudicando a los programas de servicio social en todo el estado, comentó Walton, a ella le preocupa que más niños terminen como Gracie Lynn Johnson.