Sacramento Bee

19 de abril de 2010

Otro punto de vista: El tratamiento forzado no salvará la vida de los enfermos mentales

Por Delphine Brody y Michael Stortz
Especial para The Bee

Ref.: "Los enfermos mentales mueren por falta de cuidados" (Viewpoints, 13 de abril): Es inaceptable que Carla Jacobs pretenda culpar a la falta de voluntad política de los gobiernos de los condados por las consecuencias trágicas de las confrontaciones entre los agentes del orden público y las personas con enfermedades mentales. El verdadero culpable es la incapacidad del estado de desarrollar y mantener servicios de salud mental integrales, voluntarios y basados en la comunidad.

Los servicios voluntarios son muchísimo más efectivos y menos costosos que el tratamiento involuntario. Las investigaciones han demostrado que los programas voluntarios reducen la reclusión, la internación psiquiátrica y la falta de vivienda de manera efectiva en función del costo.

La verdadera "disfunción" proviene de los recortes estatales y locales a los programas voluntarios y efectivos. Por ejemplo, el condado de Sacramento anunció que pretende eliminar su red completa de equipos de apoyo regional cuyo personal atiende a clientes que requieren de visitas a domicilio y ofrece servicios valiosos en los hogares y en la comunidad, apoyando el logro de metas personales y proporcionando intervención en las primeras etapas.

También son desacertados los argumentos infundados de Jacobs acerca de los programas del proyecto de ley 1421 de la Asamblea, mejor conocido como la "ley de Laura". Su argumento principal parece ser que si dichos programas de tratamiento ordenados por la justicia se hubieran implementado, podrían haberse prevenido las tragedias que cita.

La legislación actual proporciona una gama de procedimientos de internación involuntaria –incluyendo retenciones de 72 horas, de 14 días, de 180 días para personas inminentemente peligrosas y tutelas temporarias y permanentes– que pueden usarse ante la sospecha de que los individuos son peligrosos para sí o para otros, o que están gravemente discapacitados, como resultado de una enfermedad mental.

Lo único que logra esa implementación del proyecto 1421 es una mayor división en la comunidad de personas con enfermedades mentales. Además, socava la integridad y el éxito de los programas voluntarios traumatizando a los clientes y llevándolos a asociar el apoyo voluntario que no es amenazador con el tratamiento obligatorio. La experiencia colectiva de tantos clientes que reciben atención mental confirma que el incumplimiento del tratamiento suele ser el resultado de experiencias negativas previas con el tratamiento involuntario.

De acuerdo con la Comisión Little Hoover, una agencia de supervisión estatal independiente, el "estado debería garantizar que el tratamiento involuntario sea sólo una opción cuando ninguna otra forma de tratamiento resulte eficaz. El acceso inadecuado a la atención voluntaria no justifica el uso de la atención involuntaria".

Miles de clientes que reciben atención mental en el condado de Sacramento y que han sido excluidos de los programas comunitarios durante el año pasado están poniendo demasiada presión sobre el sistema de salud del área, llenando las salas de urgencias y sufriendo largas esperas para recibir atención. Los planes del condado de Sacramento de efectuar más recortes en los programas voluntarios eficientes debilitarán nuestro frágil sistema.

Mantener en su lugar lo que sabemos que funciona –una gama de servicios de salud mental integrales, voluntarios y basados en la comunidad– es el único alivio efectivo.